¿De quién es la culpa?

Cuando conoces a una persona, sea esta hombre o mujer que al inicio se presenta como normal, buena onda, buen amigo (a), te hace sentir bien en su compañía y al poco tiempo sale a relucir su verdadero yo y te decepciona.

¿De quién es la culpa?…

Creo que de ambos… de la primera persona por crearse expectativas y creer que la otra persona es como dice ser… Y la segunda persona es culpable de fingir ser quien no es solo por obtener “algo”.

Lamentablemente en estos tiempos modernos esa historia se repite constantemente, las personas mienten y fingen amistad y ya luego sacan su lado oscuro con el cual lastiman a los que confiaron en ellos.

Entonces qué hacer? Estar siempre atentos a las señales que nos indican que esa persona solamente desea algo de la otra, dejar las cosas muy en claro respecto a las verdaderas intenciones, ignorarlos y seguir el camino.

Nuestro destino está en nuestra mente

Durante una batalla, un general japonés decidió atacar aún cuando su ejército era muy inferior en número. Estaba confiado que ganaría, pero sus hombres estaban llenos de duda. Camino a la batalla, se detuvieron en una capilla. Después de rezar con sus hombres, el general sacó una moneda y dijo:

-“Ahora tiraré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz, perderemos. El destino se revelará“.

Tiró la moneda en el aire y todos miraron atentos como aterrizaba. Era cara. Los soldados estaban tan contentos y confiados que atacaron vigorosamente al enemigo y consiguieron la victoria.

Después de la batalla, un teniente le dijo el general:

-“Nadie puede cambiar el destino“.

-“Es verdad” contestó el general mientras mostraba la moneda al teniente. Tenía cara en ambos lados.

Cuando no eres esa mujer de la que la gente se enamora

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Y era bastante simple, casi para reírse.

Me han repetido una y otra vez que el amor verdadero debería de ser mi prioridad número uno en la vida. Me he visto condicionada a aceptar y creer que debo experimentar este amor, pero que todavía no estoy lista para ello. Todo con la esperanza de que llegue alguien que me diga las palabras mágicas.

Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamoré hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de la razón. Tal y como explica Harnidh Kaur, la razón por la que esto sucede es bastante simple, casi para reírse: Nadie se ha enamorado de mí porque no soy el tipo de mujer de la que te enamoras.

Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me averguenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.

Sí, probablemente sea esa mujer que respetas, o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. La mujer que buscas cuando necesitas fuerza y apoyo, pero no soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, tozuda y peleona. No voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.

No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.

Y eso es lo que todos merecemos.

Autor:  Candela Duato

La vida es cuesta arriba…

La vida es cuesta arriba… pero la vista es genial… así dice una canción.

Pues en este corto viaje que realice pude comprobar cuan cierta es esta frase ya que para llegar a admirar el mejor paisaje tuve que caminar por senderos irregulares, llenos de piedras, algo angostos y peligrosos en donde miras hacia un costado y solo tienes precipicios… Pero lo vale ya que la vista es increíble, se puede respirar aire puro, sentirte en paz y libre, hasta casi puedes tocar las nubes.

La vida no es un camino recto lleno de rosas, por el contrario… la vida esta llena de subidas, bajadas, curvas peligrosas en las que debemos reducir la velocidad, hay días cubiertos de neblina y llovizna, días en los que sientes que ya no puedes caminar mas, estas agotado, muerto de sed, tus piernas no reaccionan y tus ojos no pueden ver con claridad.

Ante ese cansancio que implica que has recorrido bastante lo mejor es tomarse un pequeño descanso recuperar fuerzas y seguir adelante, seguir subiendo… ya que en lo alto de la montaña esta la recompensa.

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Vuelve a empezar

“No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos,
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero”- Mario Benedetti

Cicatrices

Dicen que tener cicatrices es sinónimo de haber intentado algo, pues bien, hoy puedo decir tengo una nueva cicatriz en mi cuerpo.

¿Debo estar orgullosa de ello? Sí, porque significa que fui lo suficientemente valiente para intentar algo.

Lamentablemente no obtuve el resultado que esperaba, la persona con la que intenté una relación huyo por la ventana.

¿Que como me siento?, pues tengo un mix de emociones entre tristeza, depresión, dolor, decepción… supongo que todo esto es normal, pero en el fondo de mi ser estoy consciente que di lo mejor de mí, realmente lo intenté.

Cuidaré de mi nueva cicatriz hasta que sane por completo y deje de doler, todo es un proceso de sanación que depende de mí para salir victoriosa del mismo.

Comparto algunas frases del libro “Manual para no morir de amor” de Walter Riso:

  • Algunas separaciones son instructivas, te enseñan lo que no quieres saber del amor
  • ¿De qué te sirve que te endulcen los oídos, si te amargan la vida?